Verde
Dormiste bien y venís entera. Hacés la sesión completa.

Un cansancio que no cede. Un ciclo que cambió, un cuerpo que ya no responde como antes. Tu cuerpo te está mandando señales, y nadie te enseñó a leerlas: acá las leés cada mañana, con cuatro datos de hoy.
Ocho semanas · cuatro días de trabajo y uno opcional por semana · de principiante a intermedio · en casa o en el gimnasio
Un solo pago · derecho de arrepentimiento: diez días corridos en Argentina; en México y en Colombia rige el plazo de tu propia ley
¿Dudas antes de comprar? Preguntale al asistente → · Dejanos un ticket →
Contenido educativo sobre bienestar: no es diagnóstico ni tratamiento, no reemplaza a tu profesional de la salud, y los resultados individuales pueden variar. Si estás embarazada, en lactancia o tenés una condición de salud, hablalo con esa persona antes de arrancar. El detalle está en «Antes de empezar».
¿No sabés si es para vos? Probalo antes de pagar. Medís tu Índice de Soberanía (IS) gratis: un número de 0 a 100 que estima tu energía, cognición, ciclos, resiliencia y composición. Es una autoevaluación, no un instrumento clínico. Y si querés, después hacés el experimento de 7 días, también gratis: siete días del método real, con tu número al inicio y al final. Recién cuando viste tu propio dato, decidís si RESET es tu paso.
Medí tu punto de partida →Llegás a la noche y no te queda nada. Es el sistema hablando.
Te despertás cansada aunque dormiste y te ocupás de todo —el trabajo, la casa, los tuyos—. Con hijos chicos, con adolescentes, sola o después de una separación: a la noche el cansancio llega igual.
Si ya probaste dietas, gimnasio y suplementos y nada se sostuvo, o si todavía no empezaste con nada, el punto de partida es el mismo: nadie lo midió antes de venderte una solución.
“No es falta de voluntad, y no es tu culpa.”
Un martes de la semana 2.
Con lo que hay.
Es martes y no sabés cuánta energía vas a tener hoy. No hace falta saberlo antes de abrir Mi Día: ahí te esperan tu sesión y tu check-in. Antes de arrancar, mirás tu señal del día.
La señal la leés vos, con cuatro datos de hoy: cómo dormiste, cómo está tu energía, si algo duele y cómo salió la última sesión. Es una guía, no una regla rígida: la última palabra la tiene tu cuerpo. Según el color, el día cambia de tamaño.
Dormiste bien y venís entera. Hacés la sesión completa.
Dormiste corto o la fuerza vino floja. Mismo peso, una serie menos por ejercicio, y la técnica antes que la carga.
Hay dolor, enfermedad, sueño muy roto o un agotamiento marcado. Descanso activo: movilidad, caminata, respiración.
La versión corta, la de los días con poco tiempo o sin equipo: unos 35 a 40 minutos con el calentamiento. Sentadilla, flexiones (sobre las rodillas, si hace falta), hip thrust a una pierna y plancha. Cada ejercicio tiene su demo en video y una versión más simple.
Alrededor, el día trae cinco minutos de respiración antes de la sesión, un audio de diez minutos después y, a la noche, diez minutos para escribir lo que te pesó. Sumado, y sin contar el sol de la mañana, unos 60 a 65 minutos repartidos en el día.
Y hay martes en que no llegás a nada. Entonces alcanza con veinte minutos de los ejercicios principales, o con diez. La sesión parcial vale más que la sesión cancelada. En las semanas 3 y 4, las que más cuestan, tenés además un mínimo vital: diez minutos de sol, diez sentadillas, dos ciclos de respiración y tres minutos de calidez con vos misma.
De viaje o en un hotel: esta misma sesión es sin equipo, y veinte minutos de lo principal también alcanzan.
Con turno de noche: la señal se lee hoy, antes de entrar. Dormiste corto es amarilla; con el sueño muy roto, roja.
Si volvés después de mucho tiempo: las semanas 1 y 2 son de técnica y base. El peso no importa; la forma lo es todo.
Antes del primer ejercicio medís tu IS, gratis. Lo volvés a medir en las semanas 5 y 6 y al cerrar, y lo que se movió, o lo que no, queda en tus datos.
Sumado, de 55 a 65 minutos repartidos en el día. Si hoy hacés una sola cosa, que sea el sol.
Lo que cambia en esa primera semana lo notás vos: a qué hora te da sueño y con cuánto esfuerzo arrancás.
Si arrancás en amarilla o en roja, el programa empieza más suave: arrancás donde estás parada hoy.
Día 1 · Tren inferior A: glúteos y piernas
Día 2 · Tren superior A: pecho, espalda y hombros
Día 3 · Descanso activo: yoga o caminata de 30 a 45 minutos, movilidad de caderas y columna
Día 4 · Tren inferior B: cadena posterior y glúteos
Día 5 · Tren superior B
Día 6 · Cuerpo completo, opcional: sólo si tu señal está en verde
Día 7 · Descanso completo: priorizás el sueño, de 7 a 8 horas
Semanas 1 y 2 · técnica y base: dejás 2 o 3 repeticiones en reserva.
Semana 3 · primer incremento: cuando completás todas las repeticiones con buena técnica, subís entre 5 y 10 por ciento el peso.
Semana 4 · descarga: el mismo peso y la mitad de las series.
Semanas 5 a 8 · más estímulo: la última serie llega cerca del fallo, y entran variantes como la sentadilla búlgara.
Bajar un día no es perder el bloque: es lo que te deja sostenerlo ocho semanas.
Entrenamiento de fuerza, cuatro días por semana y un quinto opcional; tu señal del día, que propone el tamaño de la sesión; el registro de cómo te fue; y comida por calidad, sin contar calorías: proteína en cada comida y, durante las ocho semanas, sin azúcar añadida, alcohol, ultraprocesados ni aceites vegetales refinados.
Los cinco rituales diarios se suman de a uno y no cuestan dinero; en las semanas 3 y 4 no se suma ningún ritual nuevo: se sostiene lo instalado.
Ayuno 16:8: arranca en doce horas y sube según cómo lo tolerás.
Frío: veinte segundos al final de la ducha de la mañana, lejos de la sesión de fuerza; en un día amarillo, lo acortás o pasás a tibio.
Audios de 5 a 45 minutos, para despertar, para el bajón, para cerrar el día y para dormir.
Aparte, los suplementos: una guía referencial —magnesio, vitamina D3, omega-3 y creatina—, con el porqué de cada uno. No es una prescripción: cuánto tomar lo valida tu profesional de la salud.
Si tu situación pide dejar alguno afuera, lo define tu profesional: está en «Antes de empezar».
Tu modo, Casa o Gimnasio; el quinto día; la tabla de constancia de la Tribu; y, al cerrar, si subís al siguiente programa o sostenés.
Donde estés. Empezás hoy.
Mancuernas, una banda elástica y una silla o un banco resistentes. En casa, una mochila con libros, bidones de agua (uno de 5 litros pesa 5 kilos) y la banda hacen de mancuernas, y cada ejercicio trae su equivalencia: el hip thrust con barra del gimnasio, en casa se hace con la mochila sobre la cadera y la espalda apoyada en el sofá.
Lo que te decís a vos misma también es parte del programa.
Tratarte con compasión en lugar de exigencia ayuda a bajarle el volumen al juez interno. Por eso RESET Diosa lleva una práctica de calidez. A la mañana, cinco minutos, con las manos en el pecho, le decís a tu cuerpo tres veces cada frase: «Gracias por sostenerme. Perdoname las veces que te exigí de más. Estamos en esto juntas.» A la noche, diez minutos para escribir y soltar lo del día.
Y tu ciclo, como mapa: no es un obstáculo para entrenar ni un cronograma que te diga qué hacer. Anotás en cada sesión tu energía, tu fuerza y tu ánimo, y en cuatro a seis semanas podés empezar a ver tu propio patrón.
RESET es el primer protocolo completo del sistema Sana Vita — el que crea la base sobre la que todo lo demás construye.

Semanas 1 y 2 · Medir: tu punto de partida, técnica y base.
Semanas 3 y 4 · Sostener: baja la motivación y el programa lo prevé; no se suma ningún ritual nuevo.
Semanas 5 y 6 · Progresar: sumás una repetición o una serie a la sesión y volvés a medir tu IS.
Semanas 7 y 8 · Volver a medir: tus cinco dimensiones de entonces contra las de ahora. Desde ahí elegís subir o sostener.
Cada cosa llega cuando la necesitás, no todas juntas.
Un día flojo no rompe nada: tu señal del día baja el tamaño de la sesión, y alcanzan veinte minutos o, en las semanas 3 y 4, el mínimo vital.
No empezás de cero: el programa sigue su calendario, y volvés al día que toca, con la señal de hoy. Lo que sostiene el progreso es la constancia a lo largo de las semanas, y eso lo ves cuando volvés a medir tu IS, no en los días que faltaste. Si pasan unos días sin tu check-in, te escribimos una carta corta.
El programa va de principiante a intermedio, y cada ejercicio tiene una versión más simple. Bajar la dificultad para sostener la técnica no es retroceder: es entrenar bien.
RESET no corrige ni rehabilita una lesión y no trae una versión pensada para la espalda. Si algo te duele en una articulación o un tendón, parás la sesión, y ese día tu señal es roja: descanso activo. La molestia muscular de después de entrenar no es eso, y con ella podés seguir. Si el dolor es habitual, hablalo con tu profesional antes de arrancar.
RESET no evalúa ni trata un ciclo irregular, la perimenopausia ni sus síntomas: eso lo mira tu profesional de la salud, y conviene que lo hables antes de empezar. Lo que sí tiene el programa es una señal del día que leés vos y una medición propia de tu energía y tu bienestar, con tus datos.
No: en casa, una mochila con libros, bidones de agua y una banda elástica hacen de mancuernas. Desde la semana 3 necesitás algo con peso para subir la carga, o hacer más series, bajar más lento o trabajar con una sola pierna.
Lo que cargás —peso, energía, IS, hábitos— son datos de salud y se tratan como dice la Política de Privacidad. Tenés derecho a acceder a ellos, rectificarlos, cancelarlos u oponerte a su tratamiento escribiendo a equipo@sanavita.coach, sigas o no con el programa.
Somos un equipo, y acá lo que importa es tu medición, no nuestras caras. Las fuentes del método están citadas con su autor y su año: por ejemplo McNulty, 2020, sobre el ciclo y el rendimiento; Lally, 2010, sobre cómo se forma un hábito.
Antes de pagar: ¿tomás remedios todos los días o tenés una condición de salud? El programa trae una hoja para llevarle a tu profesional: lista lo que incluye —ayuno 16:8, frío, entrenamiento de fuerza, ritmos del día y suplementos referenciales— y deja lugar para sus notas. Qué se adapta, y qué define tu profesional, está en «Antes de empezar».
Este programa es para personas sanas, activas o en transición. Si tu situación es otra, lo primero es compartir el programa con tu médico, para que arranques con un punto de partida pensado para vos.
Estás embarazada o en período de lactancia, tenés antecedentes activos de un trastorno de la conducta alimentaria, vivís con diabetes tipo 1 o con insuficiencia renal o hepática, o sos menor de 18 años. En esos casos el programa no es adecuado sin supervisión médica.
También si tenés una condición médica activa, tomás medicación habitual o estás en un momento particular, como un postoperatorio o un tratamiento oncológico. Tu hoja para llevar a tu profesional está pensada para ese momento.
Si tenés ciclos irregulares, síndrome de ovario poliquístico, endometriosis o amenorrea, consultalo antes de aplicar cualquier programa de entrenamiento.
El programa trabaja con ayuno intermitente 16:8. No va durante el embarazo ni la lactancia, ni si tuviste un trastorno de la conducta alimentaria o tenés hipoglucemia reactiva: esos días comés normal. Con diabetes o con una medicación que pide horarios de comida, la ventana la define tu médico, no vos por tu cuenta. Para el resto, empezá con doce horas y subí según cómo lo tolerás. Ante fatiga extrema, mareos o irritabilidad persistente, suspendé y consultá.
La ducha con contraste termina con uno o dos minutos de agua fría, y empezás por veinte segundos. Durante el embarazo, o con presión alta sin controlar, algo del corazón, arritmias, epilepsia, desmayos previos (síncope vagal) o Raynaud, hablalo con tu médico antes de la primera ducha fría.
Con aire suave, sin llenarte de más ni hacer fuerza al retener. Si estás embarazada, tenés una condición cardíaca o presión alta, tu versión es inhalar cuatro segundos y exhalar lento, sin retener. Ante cualquier mareo, parás.
La guía de magnesio, vitamina D3, omega-3 y creatina es referencial: no son prescripciones médicas. La dosis es individual y la valida tu profesional de la salud, sobre todo ante condiciones hormonales. Si tomás anticoagulantes (warfarina, aspirina habitual, heparina, xarelto), el omega-3 en dosis altas, el jengibre y la cúrcuma potencian su efecto: avisale a tu médico antes de incorporarlos como hábito. Si tomás levotiroxina, consultá el momento de los suplementos con tu endocrinólogo. Si tenés más de 65 años y tomás varios medicamentos, revisá la lista de suplementos con tu médico. Si tenés una enfermedad autoinmune activa, consultá antes de incorporar spirulina o suplementos inmunomoduladores.
Tu cuerpo habla, y estas señales son una pausa, no un fracaso: mareo o pérdida de conciencia durante la respiración, dolor de pecho durante el frío, náuseas persistentes o ardor en ayunas, sangrado gastrointestinal, fatiga extrema que no mejora con descanso. Si aparece cualquiera, pausás el programa y consultás: te va a estar esperando. Si algo te duele en una articulación o un tendón, parás la sesión. Y si el ánimo bajo o el cansancio persisten, o una práctica te destapa una angustia profunda, el siguiente paso es una consulta con tu profesional de la salud.
Ocho semanas. Un día a la vez, según cómo llegás hoy.
Una vez · sin suscripción escondida
Tenés diez días corridos para arrepentirte, sin dar explicaciones: es el derecho que te da la ley argentina. En México y en Colombia rige el plazo de tu propia ley, que está en los Términos. Para pedirlo, usá el Botón de arrepentimiento, al pie de esta página.
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Pagás una sola vez, en dólares, a través de Lemon Squeezy; Sana Vita no guarda los datos de tu tarjeta.
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Tu programa se abre día a día en tu portal, en Mi Día. Antes de la semana 1 medís tu IS, gratis.
Medir tu IS te orienta sobre por dónde empezar; si ya sabés que RESET es tu paso, podés entrar directo.

Tu cuerpo no es tu enemigo. Es tu primer aliado.
Y no caminás sola: sumate gratis a la Tribu Sana Vita.