Cuando el motor no arranca
No estás triste exactamente. No estás en crisis. Estás... apagado/a. Las cosas que antes te movían ahora te dan lo mismo. Sabés que deberías tener ganas, pero no las tenés. Y encima de la falta de motivación, la culpa por no tenerla. Como si sintiéndola alcanzara para generar la otra. Ese apagón no es pereza — es un sistema que llegó a su límite y está esperando una señal para volver a encender.
Un paso chico, ahora
Tres pasos. Uno: nombrá el estado sin juzgarlo. 'Estoy apagado/a hoy.' No es un defecto de carácter — es información del sistema. Dos: elegí una sola acción pequeña que tenga algún vínculo con algo que alguna vez te importó. No tiene que ser grande ni perfecta — solo que sea real. Tres: hacé esa acción aunque no tengas ganas. No para motivarte — para recordarle al cuerpo que todavía puede moverse. La chispa suele aparecer ahí, en el movimiento, no antes.
Una sola acción, aunque sea pequeña, antes de cerrar esto. Eso le avisa al sistema que el motor puede arrancar.
✦ Muchos en la tribu atraviesan momentos donde el motor no enciende. No estás solo/a — a veces el primer paso es saber que hay otros avanzando al lado tuyo.