Cuando das tanto que ya no sabés dónde estás vos
Estás sosteniendo a alguien. Un hijo, una madre, una pareja, un equipo. Y en algún punto de ese sostén continuo, te fuiste diluyendo. Tenés cansancio de un tipo particular: no el de hacer mucho, sino el de no tener nada reservado para vos. La sobrecarga de cuidado no aparece de golpe — se va acumulando en silencio cada vez que postergás lo tuyo para priorizar lo del otro.
Un paso chico, ahora
Dos pasos simples pero no fáciles. Uno: nombrá lo que vos necesitás hoy — no lo que necesita la persona que cuidas. Una sola cosa tuya, concreta. Agua, silencio, diez minutos sin responsabilidades, una llamada a alguien que te cuide a vos. Dos: comprometete a darte eso hoy. No mañana, no cuando las cosas se acomoden. Hoy. Aunque sea la versión mínima.
Antes de cerrar esto: ¿qué es una sola cosa que vos necesitás hoy? Ponela en palabras y comprometete a dartela.
✦ Muchos en la tribu conocen ese peso de cuidar a otros y quedarse sin energía para uno mismo. No tenés que sostener todo solo/a — acá hay personas que entienden.