Un refugio para tu día

Hoy el espejo te devolvió algo que no te bancás

Te miraste y se te apretó algo en el pecho. No es vanidad: es dolor real, y tiene derecho a estar. Mucha gente pasa por esto y aprende a callarlo, como si sentirlo de más fuera una falla. No lo es. Es una de las cargas más silenciosas que existen.

Tu cuerpo no es el enemigo: es el lugar desde donde estás sintiendo todo esto.

Un paso chico, ahora

Una pausa de auto-compasión, sin espejo. (1) Apoyá una mano sobre el pecho o el abdomen, donde sentís la tensión, y dejala ahí con su peso, sin presionar. (2) Decite en voz baja, como se lo dirías a alguien que querés: 'esto duele, y está bien que duela'. (3) Reconocé que no estás solo en esto: 'a mucha gente le pasa, no soy el único'. (4) Soltá una intención chica: 'ojalá pueda tratarme con un poco más de amabilidad hoy'. (5) Tres respiraciones lentas con la mano todavía ahí, y abrís los ojos.

Mínimo viable hoy: Una mano en el pecho y una sola frase: 'esto duele, y está bien que duela'. Treinta segundos.
🎧 528 Hz🌬 Inhalás contando 4, exhalás contando 6, con la mano apoyada sobre el cuerpo. Cinco rondas.

No tenés que sentirte distinto ahora mismo. Solo bajaste un cambio la voz que te lastimaba. Eso ya es trabajo, y cuenta.

✦ Acá nadie te pide que ames tu reflejo de golpe. Te acompañamos a dejar de pelearte con él.

Si sos Diosa (capa de ciclo): El espejo le habla más fuerte a las mujeres porque el mundo entero opinó sobre su cuerpo desde siempre. Esa voz exigente no nació adentro tuyo: te la enseñaron. Hoy no se trata de creerte hermosa de golpe; se trata de devolverle a esa voz un poco de la ternura que nunca te dieron. Una mano sobre el pecho ya es empezar a desobedecerla.
Sana Vita — Ingeniería Humana ❆ · Contenido de bienestar y acompañamiento entre pares. No es terapia ni reemplaza atención profesional.